Se ha publicado recientemente (septiembre 2015) el Índice Global de Envejecimiento 2015  que contiene algunos análisis muy interesantes.

Me gustaría ofrecer un doble enfoque sobre algunos aspectos que aborda el informe. Comentar “lo mejor y peor” de nuestra posición. Una pincelada sobre las personas mayores de 55 años que se encuentran en el mercado laboral y otra para los ya jubilados y su estado de salud, centrándonos en ambos casos en España.

España, junto con Uruguay, tiene el triste honor de descender 4 puestos de 2014 a 2105, pasando del 21 al 25, si valoramos los 40 primeros países de los 96 que analiza el informe.

Lo especialmente preocupante es que ocupamos el puesto 78 de 96 en “Capability” o competencias, donde hemos bajado nada menos que 22 puestos en un año. Este ámbito se compone de dos aspectos, el empleo en las personas mayores (55 a 64 años) y  sus niveles educativos. Dado que el nivel educativo es muy difícil que tenga una gran variación a la baja en un solo año, es fácil ver el tremendo impacto del desempleo en este colectivo.

En este punto es en el que primero me quería detener. ¿Cuánto conocimiento adquirido, experiencia y eficiencia se está perdiendo? ¿Cómo las empresas, las organizaciones y la sociedad podemos estar desperdiciando esta materia gris y a la vez tener tasas de paro juvenil de más del 50%?  Algo estamos haciendo mal cuando pierden los mayores, los jóvenes, las organizaciones y, en resumen, toda la sociedad.

En mi experiencia personal estoy en varios proyectos en los que parte del equipo se sitúa en esa franja de edad. Mi valoración es positiva: enriquecen de manera importante los debates y la reflexión y te ahorran costes de aprendizaje sobre todo en mercados maduros. Una buena combinación de sangre fresca con experiencia puede marcar la diferencia en la propuesta de valor de una organización. Y volvemos a comentar la importancia de la diversidad en las organizaciones.

Vayamos con la segunda parte.

No todo es negativo. Orgullosamente mantenemos el tercer puesto mundial a nivel de salud. Algo tendrá que ver la dieta mediterránea claro, pero también el excelente y barato sistema público de salud que está entre los mejores del mundo con tan solo un nivel de gasto del 8,9% de PIB (si, si, tan solo, USA gasta el 17,1, Alemania el 11,3 , similar a Bélgica o Francia, datos de 2013).

El informe incide además que a nivel internacional la desigualdad aumenta: da diferencia en la esperanza de vida a los 60 años entre los países clasificados en la parte superior e inferior ha aumentado en 2 años desde 1990. Si, un pequeño giro argumental en mi artículo, pero déjame que continúe…

El aspecto de la desigualdad afecta a la esperanza de vida a nivel internacional, pero en España nos tensiona de forma dramática en otros campos. Este giro me permite incidir en uno de los problemas que pueden acabar con nuestro sistema sanitario.

En 2013, según Cáritas en su VIII Informe del Observatorio de la Realidad Social , España ostentaba el mayor índice de desigualdad de Europa , donde un el 20% de la población más rica poseía 7,5 veces más que el 20% más pobre, llegando al extremo de que tan sólo 20 fortunas  igualan en riqueza al 30% de la población (14 millones), según Oxfam Intermón.

Si sigue progresando esta brecha se va a producir un doble fenómeno

  • Por una parte la concentración de la riqueza y el patrimonio seguirá presionando para tener unos tipos impositivos reales, no los teóricos, más bajos. Disminuyendo los recursos disponibles por el estado.
  • La escasez de recursos públicos tensionará los servicios de salud. Los sitemas privados darán cobertura suficiente a una parte de la población que pueda pagarlos.

Resultado, en 5 años habremos bajado puesto en este ranking. Pero no es inevitable.

La disminución de recursos públicos se podrá compensar en parte con una más eficiente lucha contra la economía sumergida y  la utilización del bigdata para detectar fraudes o corruptelas.

Por otra parte ya se están generando alternativas tecnológicas para dar apoyo a colectivos de mayores o personas con discapacidad que quieran mantener las riendas de su salud complementando o enriqueciendo los servicios públicos.

Para cerrar una última reflexión sobre el primero de los temas. Si estás en la franja de 55 a 64 y estás buscando trabajo no dejes de formarte, no pierdas la esperanza y busca en empresas y organizaciones que crean en el aporte diferencial que personas como tú pueden hacer. Tendrás que demostrar una vez más tu capacidad de adaptación y superación, pero ya lo ha hecho antes. Es difícil, pero no imposible.

Anuncios