Como cada verano los medios de comunicación se llenan con noticias sobre el número de inmigrantes, sin papeles, refugiados… que se agolpan en las fronteras de Europa.
Hay una necesidad creciente de reflexionar sobre ello de manera pausada y sin las prisas que marcan los titulares. Se necesita valorar las políticas que afectan a estos flujos y los mecanismos más efectivos para revertir las causas que impulsan a personas y familias a buscar un futuro mejor, o al menos distinto, desarraigándose.
Sin embargo me interesa lanzar algunas ideas sobre esta realidad más centrada en el plano humano y sobre el impacto en empresas y organizaciones. Le he dado unas vueltas antes de decidirme a publicar algo, ya que es un tema que rápidamente ofrece salidas laterales a lugares comunes y debates encendidos.
Antes de empezar, sólo una mención un criterio básico que no se puede dejar pasar en este tipo de análisis: el respeto a la dignidad humana y lo que esta representa , “Lo decía Schiller con claridad meridiana: “Cada ser humano constituye en sí mismo el conjunto de la humanidad”.Cada ser humano, indistintamente de sus capacidades diversas y características únicas. “. Esta concepción es un acicate para buscar soluciones razonables en el corto plazo.

